<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?> <feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"> <title>JAGUA</title> <link rel="self" href="null/-/wiki/45176" /> <subtitle>JAGUA</subtitle> <id>null/-/wiki/45176</id> <updated>2019-11-19T15:41:58Z</updated> <dc:date>2019-11-19T15:41:58Z</dc:date> <entry> <title>JAGUA 1.0</title> <link rel="alternate" href="null/-/wiki/45176/JAGUA?_36_version=1.0" /> <author> <name>Desarrollo Test</name> </author> <id>null/-/wiki/45176/JAGUA?_36_version=1.0</id> <updated>2015-07-30T15:35:17Z</updated> <published>2015-07-30T15:35:17Z</published> <summary type="html">&lt;p&gt;Tranquila y feliz fue su infancia, bajo la constante protección de la madre cariñosa. El niño se hizo hombre, y comenzó a sentirse invadido de vaga inquietud, de profunda tristeza. No podía darse cuenta de aquel su estado de ánimo, que le hacía indiferente la vida. Un día, al volver a su solitario bohío, detúvose a contemplar a dos pajaritos que en la rama de un árbol se acariciaban. Entonces comprendió el motivo de su pena. Estaba solo en el mundo, no tenía una compañera a la que acariciar y de la cual recibir caricias, a la que pudiera contar sus penas, sus alegrías, sus ilusiones, sus esperanzas. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Sólo existía en la tierra una mujer, pero ésta era &lt;em&gt;Guanaroca&lt;/em&gt;, la que le había dado la existencia. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Vagando por los campos, trataba en vano de distraer su soledad, y se fijó en un árbol lozano, de bastante elevación y redondeada copa. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;De sus ramas pendían los frutos en abundancia, frutos grandes y ovalados, de color pardusco. En plena madurez muchos de ellos, se desprendían del árbol y caían al suelo, mostrando algunos, al reventar, su carnosidad sembrada de pequeñas semillas. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Caunao&lt;/em&gt; sintió un deseo irresistible de probar aquel fruto, y cogiendo uno de los más hermosos, le hincó, ávido, los dientes. Su gusto era agridulce, y siéndole grato al paladar, halló en aquel manjar extraño que de manera pródiga le ofrecía la naturaleza, abundante y regalado alimento. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Tanto le gustó, que fue a su bohío en busca de un &lt;em&gt;catauro&lt;/em&gt; de yagua, con la intención de llenarlo con los raros y para él sabrosos frutos. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;De vuelta, empezó &lt;em&gt;Caunao&lt;/em&gt; por reunirlos todos en un montón, e iba a empezar a colocarlos en el &lt;em&gt;catauro&lt;/em&gt;, cuando un rayo de luna, hiriendo a los frutos en desorden amontonados, hizo brotar de ellos a un ser maravilloso, de sexo distinto al de &lt;em&gt;Caunao&lt;/em&gt;. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Era una mujer. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Muy joven, hermosa, risueña, de formas bellamente modeladas; de piel aterciopelada, color de oro; de ojos expresivos, grandes y acariciadores; de boca roja y sonriente; de larga, negrísima y abundosa cabellera. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Caunao&lt;/em&gt; la contempló con éxtasis creciente. Como por encanto sintió que de su corazón huían la tristeza y la melancolía, expulsadas por la alegría y el amor. Ya no cruzaría solitario el camino de la vida. Tenía a quien amar y de quien ser amado. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Aquella hermosa compañera, surgida al contacto de un rayo lunar, del montón de la madura fruta, era un presente de &lt;em&gt;Maroya&lt;/em&gt;, la diosa de la noche, que del mismo modo que había disipado la soledad de &lt;em&gt;Hamao&lt;/em&gt;, el primer hombre, enviándole a &lt;em&gt;Guanaroca&lt;/em&gt;, la primera mujer, quería también alegrar la existencia de &lt;em&gt;Caunao&lt;/em&gt;, el hijo de aquéllos, haciéndole el regalo de otra mujer. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Caunao&lt;/em&gt; la amó desde el primer momento con todo el ardor de que era capaz su joven corazón sediento de caricias. La hizo suya y fue madre de sus hijos. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Aquella segunda mujer se llamó &lt;em&gt;Jagua&lt;/em&gt;, palabra que significa riqueza, mina, manantial, fuente y principio. Y con el nombre de &lt;em&gt;jagua&lt;/em&gt; también se designó el árbol de cuyo fruto había salido la mujer, y por cuyo hecho se le consideró sagrado. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Jagua&lt;/em&gt;, la esposa de &lt;em&gt;Caunao&lt;/em&gt;, fue la que dictó leyes a los naturales, los pacíficos siboneyes, la que les enseñó el arte de la pesca y de la caza, el cultivo de los campos, el canto, el baile y la manera de curar las enfermedades. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Guanaroca&lt;/em&gt; fue la madre de los primeros hombres; &lt;em&gt;Jagua&lt;/em&gt; la madre de las primeras mujeres. Los hijos de &lt;em&gt;Guanaroca&lt;/em&gt;, madre de &lt;em&gt;Caunao&lt;/em&gt;, engendraron en las hijas de &lt;em&gt;Jagua&lt;/em&gt;; y de aquellas primeras parejas salieron todos los humanos seres que pueblan la tierra.  &lt;br/&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Mitos y Leyendas de Las Villas. Selección de textos y ordenamiento por Samuel Feijóo. UCLV. 1965&lt;br/&gt; &lt;/p&gt;</summary> <dc:creator>Desarrollo Test</dc:creator> <dc:date>2015-07-30T15:35:17Z</dc:date> </entry> </feed> 