<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?> <feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"> <title>AYCAYÍA</title> <link rel="self" href="null/-/wiki/45176" /> <subtitle>AYCAYÍA</subtitle> <id>null/-/wiki/45176</id> <updated>2019-11-19T15:35:16Z</updated> <dc:date>2019-11-19T15:35:16Z</dc:date> <entry> <title>AYCAYÍA 1.0</title> <link rel="alternate" href="null/-/wiki/45176/AYCAYÍA?_36_version=1.0" /> <author> <name>Desarrollo Test</name> </author> <id>null/-/wiki/45176/AYCAYÍA?_36_version=1.0</id> <updated>2015-07-30T15:13:23Z</updated> <published>2015-07-30T15:13:23Z</published> <summary type="html">&lt;p&gt;De nuevo se reunieron en consejo el cacique, los ancianos y behiques, y por segunda vez acudieron en consulta al todopoderoso Cemí, que les habló de este modo:&lt;br/&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;- &lt;em&gt;Aycayía&lt;/em&gt; encarna el pecado, el pecado de la belleza, del arte y del amor. Proporciona a los hombres el placer, pero les hace sus esclavos, robándoles la voluntad. Y su diabólica fuerza está en que satisfaciendo a todos,  no se entrega a ninguno. Virgen es y virgen morirá. Si queréis vivir tranquilos, arrojadla de vuestro seno. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;El consejo del Cemí fue seguido. &lt;em&gt;Aycayía&lt;/em&gt;, condenada a vivir aisladamente en compañía de una anciana llamada Guanayoca, fue llevada a un solitario lugar llamado hoy Punta Majagua. Desgraciadamente no por ello mejoró la situación. Era tal el imperio que sobre los hombres ejercía la bella bailarina, que a diario acudían a Punta Majagua los siboneyes, abandonando trabajos y hogares, con el solo objeto de ver a Aycayía ejecutando sus danzas maravillosas, en las que hacía prodigios de agilidad y destreza, y oirla cantar con su voz dulce y acariciadora. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Como es natural, todos rivalizaban en obsequiarla, llevándole frutos, plumas, conchas, laminillas de oro y otros adornos propoios para satisfacer la femenil vanidad; y ella a todos sonreía y de todos aceptaba el obsequio, sin que ninguno pudiera jactarse de ser el preferido. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Las pobres indias de Jagua se veían abandonadas, las casadas de sus esposos, las doncellas de sus  novios, quienes sólo tenían ojos y oídos para la incomparable &lt;em&gt;Aycayía&lt;/em&gt;. Acudieron en queja al cacique, y éste la trasladó al behique principal, que trató en vano de que las descarriadas ovejas volvieran al redil. La bella desterrada podía más que todas las amenazas y conveniencias. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Entonces el behique acudió al medio supremo infalible: consultó por tercera vez al Cemí de la diosa Jagua, quien le entregó unas pequeñas semillas de color negro, a la vez que le daba las siguientes instrucciones: &lt;/p&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;Estas semillas son un amuleto contra el olvido y la infidelidad. Entrégalas a las mujeres, encargándoles que las siembren en sus huertos. Cuando florezcan, cesarán sus inquietudes y congojas y obtendrán de nuevo el cariño de sus novios y esposos.&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;p&gt;Las semillas, con solícito cuidado plantadas por las mujeres, dieron origen al árbol conocido hoy con el nombre de Majagua o Demajagua, que significa de &lt;em&gt;Madre Jagua&lt;/em&gt;, cuyas hojas, flores y madera son consideradas desde aquel entonces como amuleto o preventivo de la infidelidad conyugal. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Crecieron los árboles y al brote de sus primeras flores, sobrevino un violento huracán, que barrió la barbacoa o casa alta sobre el agua que ocupaban &lt;em&gt;Aycayía&lt;/em&gt; y su anciana acompañante. Las olas enfurecidas arrastraron a las dos mujeres al mar. La joven fue transformada en ondina o sirena, y la vieja en tortuga, terminando así el funesto y avasallador imperio que la bella y sin igual Aycayía ejercía sobre los siboneyes de Jagua. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Mitos y Leyendas de Las Villas. Selección de textos y ordenamiento por Samuel Feijóo. UCLV. 1965&lt;br/&gt; &lt;/p&gt;</summary> <dc:creator>Desarrollo Test</dc:creator> <dc:date>2015-07-30T15:13:23Z</dc:date> </entry> </feed> 